Textos
Humboldt mirando a las estrellas
“¿Qué es, sino el lenguaje? Las tres primeras partes cantan el choque y la alianza de las cosas, la cuarta el engaño y la división de las palabras, las estrellas extrañas que ellas trazan, al formar unidades ficticias pero insuperables. ¿Y cómo se hubiera podido encontrar lo idéntico, puesto que lo encasillan con palabras que se burlan de él, y proponen otra identidad, la única, tal vez, a la cual tengamos acceso? Es el canto de las constelaciones del lenguaje.”
Michel Foucault, Raymond Roussel, 1963
El artículo con el que se abría el número de invierno de la revista October de 1989 fue “Duelo y militancia”, en este texto, considerado fundacional de la teoría queer[1], Douglas Crimp se escribe a través del conflicto, no sólo el planteado por las críticas a los rituales de duelo por parte del activismo, sino a los múltiples roles que debe adoptar en el texto: teórico, actor, agente, narrador… . Una de las mayores dicotomías que se presentan es el problema del yo y el nosotros, noción que se refuerza por el uso de un texto de Freud, evidenciado así una problemática que se hace aún más patente a la hora de construir una historiografía del movimiento LGTB.
Durante los años sesenta, a raíz de los cuestionamientos teóricos feministas y postcolonialistas, la noción de Historia entra en crisis, evidenciando sus ausencias y la hegemonía escondida tras su supuesta objetividad. La teoría queer, heredera del movimiento feminista, se inicia treinta años después; así que la dificultad de construirnos tanto como historias o como imaginarios es aún más complicada. Si toda Historia es una concatenación de fallecimientos la del colectivo homosexual esta plagada de muertes, pero la doble tragedia es que sus nombres están aislados, solitarios, orbitando sin generar nodos o genealogías. Así que el yo siempre es un otro.
Aún así, en la extrañeza construimos vínculos, buscamos modelos para sentir que nuestro yo puede ser un nosotros, que los modos de pertenencia pueden atravesar otros territorios. Y nuestro yo se deja arrastrar por el deseo, para convertirlo en una herramienta de lucha y de construcción de una identidad. Si el deseo me construye como otro, tal vez esa misma pulsión me conduzca hasta un nosotros.
“The Murder happened by accident, by a specific constellation of the desire, that changes constinuosly.”
John de Wit, “The Charming Passivity of Guy Hocquenghem”, Gay Left. A Gay Socialist Journal, 1979
Las historias ya no pueden o, al menos, no deben escribirse de la misma manera. Pero aún así se hace necesario escribir el relato de un nosotros, dejar constancia de que estuvimos aquí. Que fuimos no sólo resplandores aislados, sino luces construyendo un nosotros. Como el filamento de una bombilla pegada a otra, a sabiendas de que una dejara de brillar resignándose a abandonar ese nosotros, pero atesorando el recuerdo de que Ross y Félix brillaron juntos.
De este modo decir Rudolf Nureyev, Brad Davis, Arthur Russell, Robert Mapplethorpe, Félix González-Torres, Jaime Gil de Biedma, Al Parker, Tom de Finlandia, Leigh Bowery, Sylvester James, Harvey Milk, Pier Paolo Pasolini, Michel Foucault, Derek Jarman, Caravaggio, Alan Turing, Alberto Cardín, Larry Levan, David Wojnarowicz, Keith Haring y Pierre Molinier no es sólo enunciar figuras históricas o reconocer su valor como tales, es construir una genealogía y, en este caso, una genealogía personal. Y es ahí donde encontramos el incremento.
“414. Tú piensas que estas tejiendo una tela: porque estás sentado frente a un telar —aunque vacío — y haces los movimientos de tejer.”
Ludwig Wittgenstein, Investigaciones filosóficas, 1958
Tactelgraphics – Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982)- son un colectivo que desde 2005 han planteado imbricar sus preocupaciones y experiencias con el diseño y el arte. Cosmology es un ejemplo más de este proceso de aprendizaje en el que el colectivo no sólo construye un autorretrato sino que comparte las claves de ese proceso vital y genera una posible historiografía emocional del movimiento queer.
Desde sus primeros trabajos podemos rastrear la necesidad de evidenciar los mecanismos que configuran una identidad. De esta forma este colectivo artn percibimos. uya luz a se ha generado a partir de una ausencia, los pixeles muertos que pasaban a convertirse en manchas de luzístico nos mostraba imágenes de su entorno, tanto arquitectónico como afectivo, pero también las redes o nudos que generaban y que, en muchas ocasiones, aparecían como una trama superpuesta, retículas que ya conformaban sus primeras constelaciones.
Para este proyecto han utilizado la imagen generada a partir de una ausencia, los pixeles muertos de un proyector que pasan a convertirse en manchas de luz, estrellas extintas cuya luz aún percibimos. Cada uno de estos puntos ha servido para construir constelaciones bautizadas con los nombres de figuras históricas. El elemento común a todos ellos no es sólo el hecho de ser homosexuales o de haber fallecido, es el haber formado parte de la biografía personal y aprendizaje de Tactelgraphics. De este modo esta veintena de constelaciones constituyen una cosmología que les ha conformado como individuos, construyendo sus identidades. Algunas de estas constelaciones generan ecos, recordándonos que ya hubo otros que emprendieron la construcción de estas genealogías, como el propio Derek Jarman.
Junto con este retrato “inmaterial” y cambiante encontramos la corporeidad de Tactelgraphics en el espacio. Dos volúmenes simétricos y complementarios que, como Atlas, sustentan el espacio, mental y físico, de la muestra. Por que las identidades no son sólo una abstracción están vinculadas a un cuerpo que las constriñe y al que concretan.
Así en la muestra dos autorretratos, o un autorretrato colectivo que se engarza en dos individuos, evocando así algunos de los retratos realizados por Félix Gonzalez-Torres[2] y, junto a ellos, también se nos descubre el papel de los “puntos de vista” de los “observatorios” que construyen el relato a partir de una supuesta objetividad, sin olvidar el observatorio más presente en nuestra cotidianidad; internet. La muestra genera un enlace con la red y, más concretamente con Instagram, una aplicación en la que mostramos nuestras identidades y las compartimos para que sean evaluadas en un proceso de reconocimiento mutuo. Pero las que se ofrecen al espectador son las identidades de estos personajes históricos mediante una aplicación desarrollada en colaboración con el Creative Coder, Carlos Yanes.
Tactelgraphics articulan así un nosotros, en el que poder instalar nuestro yo, y decidir si queremos ser observadores o, a partir de esa observación, dar sentido y seguir dejando rastros de nuestra existencia, cómo hizo Alexander Humboldt la primera vez que contempló las estrellas.
“And finally, above all else, it is about leaving a mark that I existed: I was here. I was hungry. I was defeated. I was happy. I was sad. I was in love. I was afraid. I was hopeful. I had an idea and had a good purpose and that is why I made art.»
Felix Gonzalez-Torres, Interview with Tim Rollins, 1993
Eduardo García Nieto
[1] “La importancia de «Duelo y militancia» estriba en encarnar uno de los primeros ejemplos de la así llamada «teoría queer» tras los primeros pasos dados en esa dirección por «AIDS: Cultural Analysis/Cultural Activism». Su temprana fecha de publicación apoya la tesis sostenida por el propio Douglas Crimp de que activismo antisida y teorización queer fueron de la mano en los últimos años ochenta. Notemos que las obras de Eve Kosofsky Sedgwick, Judith Butler y Leo Bersani, que constituyen los cimientos del pensamiento queer, no fueron publicadas hasta 1990.” Jesús Carrillo, Posiciones críticas, Akal, Madrid, 2005, p. 12.
[2] “(…) las obras toman formas de retratos lingüísticos que “representan” al modelo a través de un inventario de marcas personales importantes entremezcladas con una sección de eventos históricos o culturales relevantes, todo en un orden aleatorio.” Nancy SPECTOR, Félix Gonzalez-Torres, Ed. Xunta de Galicia, 1995, p. 144
TACTELGRAPHICS Y LA REFERENCIA
Desde la Universidad Miguel Hernández apostamos por una cultura pública y de calidad. Para ello encontramos fundamental acercarnos a la creación contemporánea desde la programación de propuestas artísticas y visuales acordes con nuestro tiempo. En este sentido, la Sala Universitas del Campus de Elche funciona como un dispositivo cultural que desde la investigación y la praxis expositiva, genera, difunde y transfiere conocimiento.
En concreto, la exposición Mind Games de Tactelgraphics (30/04-29/05/2015), desarrollada en colaboración con la Galería Mister Pink y su directora María Tinoco, se contextualiza dentro de un proyecto de colaboración de nuestra universidad con el tejido galerístico y por lo tanto con el entramado profesional y empresarial del arte contemporáneo de la Comunitat Valenciana. Dentro de esta iniciativa impulsada por el Vicerrectorado de Cultura y la Dirección del Departamento de Arte de la Facultad de Bellas Artes de Altea, han participado otros tándems galería-artista/s como han sido los casos, por ejemplo, de la Galería Punto (Equipo Crónica y Equipo Realidad), la Galería Kessler-Bataglia (Hugo Martínez Tormo) o la Galería Charpa (Bingyi).
En este marco, se produce la muestra de este dúo de hombres orquesta formado por Juanma Menero e Ismael Chappaz, artistas, galeristas, diseñadores gráficos y web, DJ’s, VJ’s, y en definitiva creadores, gestores culturales y empresarios, que conmemoran sus 10 años como Tactelgraphics. Su producción es sin duda producto de su época, y tiene un marcado carácter conceptual, pero especialmente visual. Su estética es a partes iguales ochentera, noventera y “dosmilera”. Y también es arty, televisiva, musical, cinéfila, comiquera, videogamer y sobre todo muy fandom. Uno de los intereses de poner en valor el proyecto Tactelgraphics por parte de la Universidad Miguel Hernández desde una perspectiva investigadora y divulgadora, es precisamente porque aúna múltiples manifestaciones culturales y ascendientes. Como dice Moxey,[1] “los estudios visuales están interesados en cómo las imágenes son prácticas culturales cuya importancia delata los valores de quienes las crearon, manipularon y consumieron”. Y es esta perspectiva la que nos permite degustar el cocktail Tactelgraphics y sus múltiples matices (como resultado de una combinación de referentes y propuestas), desde la toma de conciencia del cambio diametral en el estudio de la historia tradicional del arte, en el que el concepto «historia» sería ampliado por el de «cultura», y el de «arte» por «lo visual». Todas estas cuestiones se ha visto reflejadas en su obra artística, en sus proyectos de diseño como estudio, pero también en su labor como galeristas desde Espai Tactel (desde 2011), para cuya trayectoria han contado con artistas cuyos proyectos son cercanos también al ámbito de la moda, de la música o del diseño.
En su porfolio de diseño, encontramos camisetas, portadas de discos y videoclips, la imagen corporativa, cartelería y/o web de entidades e instituciones culturales y artísticas (La VAC, Espai Rambleta, Fundación La Posta, Espaivisor, La Nau), revistas (Makma, Ocimag), publicaciones de arte (MuVIM), escaparatismo y eventos (Bañón, Linda Vuela a Río, Stella McCartney), trabajos para hoteles (desde tipografía o cartelería, hasta vidrieras), una heladería o un estudio de arquitectura. Contra la variedad de aplicaciones y clientes sin embargo subyace un gusto por lo camp, el color, la geometría, la interrelación forma-contorno y la estética digital. Tales características están de algún modo presentes también en su dossier de proyectos artísticos, aunque en éstos la variable del concepto y en concreto, una reflexión sobre un identidad masculina concreta cobren una mayor importancia. En sus series sujeto contemporáneo y entorno se interrelacionan, algo que se sienta como un precedente recurrente ya desde su catálogo de retratos Soundscape (2008). Posteriormente, el espacio es sustituido por la iconicidad reticular del objeto vintage y el rostro se cubre (Vanished, 2009), una máscara que deviene en composición modular caleidoscópica (Black Refuge, 2010). Estas operaciones retóricas dan paso a la evocación del sujeto a través de su ausencia formal total y la nostalgia consecuente (La Piscine, 2011 y S.O.S, 2012), a lo fantasmagórico (We are phantoms, 2013), a nuevos retratos encapuchados y sin rostro (Meshes of the afternoon, 2013), y a nuevas vueltas de tuerca que juegan con la presencia y la ausencia de elementos, donde reaparece el espacio paisajístico y el texto sustituye al sujeto (Lost Boys, 2013), o donde sólo queda una síntesis del espacio (New Order, 2014). En todas estas series, la fotografía, el objeto y el dibujo vectorial, así como el color y el blanco y negro, se combinan o alternan para dar particularidad y a su vez continuidad a su portfolio. Su último proyecto Cosmology (Mister Pink, Valencia, 2016), realizado en colaboración con Carlos Yanes, incide de manera explícita en el trabajo con sus referentes para la construcción de su propia cosmología, en el que reivindican a personajes tan dispares como Alan Turing, Arthur Russel o Brad Davis. Este reciente combinado de computación, música electrónica e imaginario masculino de Tactelgraphics, supone una nueva muesca en el revólver de la cultura hacia la reflexión sobre la referencia, el hipervínculo, lo transmedia, y en definitiva sobre la creación artística contemporánea.
Tatiana Sentamans
Vicerrectora de Cultura i Extensió Universitària
Universitas Miguel Hernández
[1] MOXEY, Keith (2003): “Nostalgia de lo Real. La problemática relación de la historia del arte con los estudios visuales”; Estudios Visuales, n.º 1, pp. [41]-59.
TACTELGRAPHICS IN UPVLAND
Cuando surgió la posibilidad de traer a la Universitat Politècnica de València la exposición Mind Games que ha servido para celebrar los diez años del tándem creativo Tactelgraphics, no lo pensamos ni un momento. La muestra, que procedía de la Universidad Miguel Hernández de Elche —donde se había llevado a cabo en primavera— y que se había organizado en colaboración con la Galería Mister Pink de Valencia, encajaría estupendamente en la programación de la Sala Josep Renau de la Facultat de Belles Arts justo al inicio de un curso marcado por las últimas tareas de definición y puesta en marcha de lo que ya es una realidad: el nuevo Grado en Diseño y Tecnologías creativas de la UPV.
Sin duda, la labor de Tactelgraphics, compuesto por Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila Real, 1982), supone la construcción de un estilo particular y de un punto de referencia incuestionable en la ciudad de Valencia pero, también, con claras extensiones nacionales e internacionales, tanto en lo que se refiere a su trabajo como diseñadores y artistas —que es de lo que se ocupaba la exposición— como por su incansable labor al frente de la galería Espai Tactel. En esta doble vertiente y, como decía, sin duda, los Tactel son una referencia efectiva para nuestro alumnado —ávido del diseño y de las tendencias artísticas más actuales— y unos aliados necesarios para la Universidad.
El hecho de que Ismael sea egresado de la Escuela Superior de Arte y Diseño de Valencia (EASD) y Juanma de la Facultat de Belles Arts de la UPV, resulta clave para nosotros: reconocer a través de esta exposición la labor de nuestros estudiantes y el desarrollo profesional que conlleva el establecimiento de una trayectoria personal —diez años, de momento, en su caso— llena de trabajo, esfuerzo y de éxitos, nos enorgullece y nos permite enseñarla casi “en tiempo real”, animando a las nuevas promociones de estudiantes a establecer sus propios cauces, a emprender, investigar e innovar, y a luchar por unas ideas, unas formas y un discurso propio que contribuya a la sociedad.
De ahí también nuestro compromiso para la edición de este catálogo, que quedará como documento sobre el inicio de la aventura “tacteliana” a través de las series y obras que se expusieron: My Juvenile, La Piscine, Somewhere over the Summer, Lost Boys, Meshes of the Afthernoon o, la más reciente cuando inauguramos la muestra, Tacteland, además una muestra de su labor como diseñadores para distintas publicaciones, instituciones y empresas.
Para nosotros, desde la Universidad Pública, la exposición ha contribuido a estrechar alianzas compartidas por las Universidades valencianas y también ha supuesto una muestra de apoyo al diseño “de proximidad” y a las galerías valencianas —como poco después de la exposición demostró la Facultat de Belles Arts al otorgarle una de sus Medallas de San Carlos a LaVAC (Associació de Galeries d’Art Contemporani de la Comunitat Valenciana)— y, muy especialmente, como subrayaba nuestro Rector mientras visitamos la exposición junto a los Tactel, también ha sido un modo de reconocer con orgullo el resultado de nuestro trabajo formativo e institucional a través del reconocimiento del suyo.
Y no podemos dejar de añadir aquí una pequeña nota sobre fin de una etapa y el inicio de otra que se fraguó con Mind Games, si acaso en forma de recopilación de lo hecho, y que se consolida con la nueva exposición de Tactelgraphics, Cosmology —en la actualidad en la Galería Mister Pink de Valencia—, que un año después de su exposición en la UPV viene a servir de prueba para demostrar las capacidades y la vitalidad de esta pareja de creadores valencianos. Camino de la madurez y más tecnológicos, Tactelgraphics han organizado para esta nueva presentación su propia cosmología creativa a través de buena parte de sus referencias vitales, literarias, artísticas, musicales, etc., en una constelación en constante movimiento que, esperamos, siga expandiéndose hasta el infinito de lo posible y más allá.
Mª Victoria Vivancos
Vicerrectora de Alumnado y Extensión
Universitaria de la UPV
TACTELGRAPHICS EN TACTEL LAND: de lo real y su transformación.
Difícil tarea la de abordar la actividad artística de Tactelgraphics obviando la faceta en la que se han volcado en los últimos años (su labor al frente de la Galería Espai Tactel), y que les ha servido para un mayor conocimiento de los engranajes del arte desde otras posiciones. Dejando a un lado su impecable aportación al ámbito galerístico nacional y atendiendo a los dominios de su creación, la primera idea que me asalta tiene mucho que ver con aquella frase de Roberto Matta de que: “no se puede representar lo real sino en estado de constante transformación”. Una afirmación emitida por uno de los últimos pintores surrealistas, que puede leerse como una advertencia para mantener activa la vigilancia de la creatividad. El que se dedica al oficio de representar lo real y sus variaciones también es un agente que se puede transformar o renovar entre un proyecto y otro, y aún así en muchos casos se le reconoce.
Estas ideas pueden detectarse en la trayectoria que desde el año 2005 vienen realizando Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982). Los motivos para que, a pesar de las transformaciones, siempre sean reconocibles los proyectos de estos artistas son resultado de la combinación de una batería de referentes comunes a la generación de los nacidos a comienzos de los ochenta, con una tradición entendida de una manera muy particular y con un material de creación propia para cada ocasión. Tactelgraphics se han posicionado en una senda entre la Historia del Arte y el videogame, desde la que engendran un trabajo apoyado en la interdisciplinariedad y en unos pilares conceptuales que imprimen cohesión y solidez a una simbiosis de entidades alejadas o contradictorias. Con todos estos elementos nucleares estos artistas valencianos se amoldan como un guante al medio desde el que desarrollan cada uno de los proyectos que conforman una estimulante carrera de diez años.
My juvenile (2010) supone una regresión a la infancia para recrear un universo que tiene mucho que ver con los acercamientos a la realidad a los que contribuyó el citado Matta y sus compañeros de batalla. Cinco series de ilustraciones para representar el sueño, la pesadilla o el recuerdo, en la que lo cercano se vuelve ominoso (tal cual lo hubiera diseñado Freud en Das Unheimliche) y en las que merece mención aparte unas entidades arquitectónicas que funcionan como una contribución a la mitología de los terrores nocturnos. Si Laurie Simmons tuvo el atrevimiento de ponerle piernas a una casa (Walking house) tras las gloriosas Femme Mason de Louise Bourgeois, Tactelgraphics se alejan más aún de las intenciones de la artista francesa para crear un híbrido animal-arquitectónico, más próximo a un personaje de cómic que al símbolo de una asfixiante biografía femenina.
Con La piscine (2010), obertura de su proyecto Somewhere over Summer (2012), que amplían más tarde con imágenes metáforicas del desarrollo de la identidad sexual en Lost Boys (2013), acuden a otros dos “clásicos” para contribuir al diseño de una iconografía Tactelgraphics: La piscine de Jacques Deray y Swimming Pool de François Ozon. Congeladas en una expresión extraña, estas entidades contrarrestan la frenética velocidad de la vida moderna y nos sitúan en un limbo entre las teorías espaciales de Marc Augé y nuestros primeros lugares para el ocio veraniego. Tactelgraphics abordan estos espacios de la infancia como un nuevo no-lugar ajeno al listado que el antropólogo francés diseñara en su famoso ensayo. Unos espacios estivales sin usuarios, pero más cercanos a los representados por Cabello/Carceller que a las vibrantes piscinas californianas de Hockney. El espectador es colocado de inmediato en los confines de un habitat burgués infantil que es a un mismo tiempo vívidamente real y ensueño (esto último intensificado mediante formas geométricas que actúan como cortinas entre el emplazamiento inmortalizado y el espectador).
En el periplo onírico en el que esta pareja se ha embarcado, encontramos también obras que suponen una muy sui generis contribución a la retratística española. Meshes of the Afternoon (2013) (extraídos del film homónimo de Maya Deren, realizadora pionera del cine experimental estadounidense) es un catálogo de entidades oscuras enmascaradas semejantes al fantasmagórico personaje que irrumpe en una zona de cruising en We are phantoms del mismo año. Bellas soluciones neobarrocas en las que resuena el retrato cortesano español y el videoarte, ámbito esté último en el que los artistas continúan desarrollando nuevas entregas de este turbador proyecto.
En el siguiente trabajo el no-lugar es ahora el soporte. Tacteland (2015) es una suerte de vidriera sobre la fachada de un hotel que nos vuelve a recordar la esencia de los proyectos de Tactelgraphics. El trabajo de mayor envergadura de este dúo es una coincidencia de ecos de historia y modernidad, que han digerido e incorporado a su universo personal. Una geométrica y simbólica segunda piel que homenajea al art-decó, y que se apoya tanto en citas a Brancussi, como en guiños al videojuego o a La montaña sagrada de Jodorowski.
La última propuesta supone una muy personal cita a Les paradis artificiel de Charles Baudelaire, una forma de homenajear la obra sin ningún agente que actúe como modificador de la experimentación, posición que entronca con las prácticas surrealistas libres de drogas. Paradise Waterfall (2015) es un proyecto desarrollado a través de tres trípticos compuestos por imágenes de cascadas artificiales de los siglos XVIII y XIX (extraídas de internet para ser transformadas en imágenes semi-abstractas que ocultan lugares como el bosque de Vincennes, el parque Des Buttles Chaumont o el Palacio Real de Caserta), y por fotografías del parque de Benicalap (un “escenario idílico” para los que han vivido este espacio de la periferia valenciana). El resultado de esta apropiación es una inquietante suerte de folly reversible que funciona, citando a Foucault, como “heterotopía feliz” y como puente onírico entre el imaginario personal (en este lugar Menero fue atracado y Chappaz estuvo a punto de ser secuestrado) y el colectivo, y que nos sitúa en un ambiguo emplazamiento de naturaleza domesticada. En toda esta trayectoria subyace una narración que supone un aporte más al ámbito de las constelaciones transversales, y que se materializa bajo el nombre de Cosmology (2016). Con esta propuesta, Tactelgraphics desvelan una muy personal genealogía resultado de una búsqueda de modelos en el ámbito de lo queer, que a su vez supone el rescate de figuras fundamentales como Arthur Russel, Brad Davis, Alan Turing, o Keith Haring.
Diez años para un atlas de giros desde la realidad que no sería posible sin la curiosidad constante de sus autores, un motor imprescindible para una particular, variada y surreal mitología que convierte a Tactelgraphics, mientras reescriben el relato social desde lo personal, en cómplices en la labor de reformular una estética surreal contemporánea que hable de una realidad en constante transformación.
Francisco Ramallo
Historiador del arte y comisario independiente
TACTELGRAPHICS. MÁSCARAS
Paul Ricoeur compara las visiones de la vida buena a una nebulosa. Las nebulosas están llenas de estrellas, tan llenas que no seremos capaces de contarlas, y las incontables estrellas brillantes y parpadeantes cautivan y tientan. Entre ellas, las estrellas podrían mitigar suficientemente la oscuridad para permitir a los errantes trazar algún tipo de camino, pero ¿qué estrella debería guiar sus pasos? ¿Y en qué momento debería uno decidir si la selección de una determinada estrella como guía entre la multitud de estrellas ha sido una decisión acertada o desafortunada? ¿Cuándo debería uno llegar a la conclusión de que el camino elegido no lleva a ninguna parte y que ha llegado el momento de abandonarlo?[1] En una de esas encrucijadas se encuentra nuestro sistema económico y político. Los brillos y destellos que se superponían a la realidad habían logrado generar una máscara que ocultaban la verdad tras cada resplandor. Tanta luz artificialmente generada, administrada a ráfagas estertóreas sobre la población, produjo un efecto más pernicioso que la propia oscuridad, causando una ceguera general.
Tactelgraphics, integrado por Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982) presentan en la galería Mister Pink de Valencia su nuevo proyecto, titulado Lost Boys (2013). Un trabajo que enlaza con Somewhere Over Summer (S.O.S.) (2012), iniciado con la serie La Piscine (2010), en el que se toma como escenario espacios residenciales y de ocio construidos en la época de la transición española, que muestran hoy un estado de decrepitud y abandono similar al de tantos ideales que se han visto mancillados en el proceso desarrollado en estas décadas democráticas. De las expectativas de desarrollo al desarrollismo, de la universalización de los derechos a la precarización generalizada, de la exaltación materialista de los grandes eventos a la amenaza de quiebra. Esa es, en cuatro palabras, la fisonomía de una sociedad que se dejó seducir por el fragor oportunista que prendió los estómagos de norte a sur y de este a oeste, sin hacer escala en otros órganos vitales que dictaran la oportunidad, o no, de tantos fuegos fatuos.
Chappaz y Menero superponen a las imágenes formas geométricas realizadas en vinilo que actúan a modo de trama, de filtro que turbia la razón, para evidenciar la interferencia que tiene en la memoria y en las emociones nuestra percepción de los acontecimientos, así como en nuestra capacidad para procesar e interpretar la información encriptada que construye el relato social. Un relato del que nosotros, nuestras vidas, forman parte desde la autonomía de nuestras decisiones, a partir de la intensidad con la que deseemos que se produzcan cambios y nuestra capacidad para traducir esos deseos en potencialidades.
Son numerosas las referencias cinematográficas y musicales que estimulan algunos de los proyectos de Tactelgraphics, que se definen como cinéfagos más que cinéfilos. En esta ocasión toman prestado el título de la película Lost boys (1987), dirigida por Joel Schumacher y traducido en España como Jóvenes ocultos, a partir del cual desarrollan un proyecto con varias series fotográficas. La pieza que da acceso a la exposición es una fotografía en blanco y negro que ha sido intervenida con un texto en neón superpuesto, en el que puede leerse Lost boys. Se trata de una imagen encontrada, datada en los años 1980, que reproduce un paisaje de camping próximo a Valencia, junto a un río, en el que se mezcla la sensación vintage como efecto del tiempo detenido y la superposición de capas como resultado de un sistema acumulativo.
Para la pieza We are phanthoms (2013), compuesta por una secuencia de fotografías polaroid, se ha elegido un espacio natural de cruising, en el que el personaje aplica la idea de disfraz –de ser otro- para escenificar un rol “fantasmal” con el que se evidencia la todavía persistente necesidad de ocultar la preferencia sexual. El uso de la máscara se hace más explícito en la serie Meshes of the afternoon (2013), título tomado de la película experimental dirigida y protagonizada por Maya Deren y Alexander Hammid en 1943. Para este trabajo realizan una serie de autorretratos en los que la identidad queda negada, para representar el momento de ocultación, en los que la complementariedad de los colores y su relación con títulos de canciones y grupos musicales juega el papel de definir las personalidades y reforzar la individualidad grupal del carácter.
El trabajo de vídeo Deconstructing lost boys (2013) reafirma el signo apropiacionista marcado en el proyecto. Ha sido compuesto a partir de fragmentos del film Lost boys –esa versión hardcore de Peter Pan– en los que no existe presencia humana, convirtiéndose en una sucesión de ambientes, elementos y encuadres en movimiento sobre la que se extiende en loop el resultado sonoro de la pieza principal de la película tras eliminar la intervención vocal de la misma. Podría decirse que se ha procedido a un proceso de higienización que conlleva la inevitable extinción de todo signo de vida, enlazando con los ambientes siniestros mostrados en Somewhere Over Summer (S.O.S.).
El uso de la superposición de capas en la construcción de la imagen, es empleado por los autores como referencia a las máscaras y los parches con los que los individuos ocultan aspectos personales socialmente problematizados. Si en Somewhere Over Summer (S.O.S.) centran su atención en el entorno y en el espacio como escenografía simbólica, en Lost boys abordan la representación del sujeto, de un modo autorreferencial, en el desarrollo de la identidad sexual desde la infancia y la adolescencia. Los condicionantes de un entorno hostil a las diferencias y con los diferentes han generado y genera elevados niveles de presión personal. La necesidad de pasar desapercibido es observada como una herramienta de superviviencia por algunos individuos en esos momentos incipientes, a la vez que supone una actitud de negación de la propia identidad. El asunto de la infancia es tratado aquí desde el territorio de la no-felicidad, rompiendo el estereotipo algodonado de un tiempo vital sin aristas, pues la realidad de los diferentes es dura en los primeros años de vida, un tiempo en el que la crueldad azota con dureza a quienes exceden los márgenes de lo estereotipado, aún hoy.
José Luis Pérez Pont ( Texto escrito para las exposiciones SOS y Lost Boys)
[1] Bauman, Zygmunt. El arte de la vida. De la vida como obra de arte. Paidós, Barcelona, 2009.
Tactelgraphics
Galería La Real, PalmaEl film La piscine (Jacques Deray, 1969) sitúa su acción alrededor de una piscina privada (espacio de relax y símbolo de posición en la clase media-alta) como lugar de confrontación, de competición y finalmente como trampa mortal que resuelve la tortuosa relación existente entre los personajes protagonistas. Este contenedor de agua que concentra a su alrededor la actividad humana durante el verano y pasa los inviernos en una letargia vacía y seca, reúne como posiblemente ningún otro elemento cotidiano la diversión y el peligro, la exclusividad del chalet unifamiliar y la colectividad de la instalación pública, con aquel curioso término medio, la piscina privada de una urbanización en la que los vecinos es resignan a compartir aquello que querrían poseer individualmente.Todos estos elementos son el punto de partida del trabajo que Tactelgraphics (Ismael Chappaz Quintana, Valencia 1982 y Juanma Menero Aguilella, Vila-real 1982) desarrolló durante 2010 con la serie La piscine, a partir del cual derivan las obras que actualmente se exponen en la Galería La Real. A la piscina se añaden otros espacios típicamente veraniegos (una pista de tenis, un jardín con para-soles, un camino bordeado de palmeras), que se muestran deteriorados, abandonados, como residuos de un sueño de dimensiones mediocres (un paraíso terrenal esbozado en los límites de una urbanización de las afueras de una gran ciudad) que se ha dejado morir al no alcanzarse las expectativas. Espacios que fácilmente se han convertido en no lugares, según el término acuñado por Marc Augé y ya demasiado citado, aunque ciertamente es una característica propia de nuestra sociedad convertir cualquier lugar en un lugar de paso, sin historia, que se abandona en el momento en que pierde su utilidad. Las fotografías de Tactelgraphics, por sí mismas, evocan recuerdos de la infancia y la ilusión de una prosperidad que ahora vemos claramente desvanecida. Son, por tanto, bastante elocuentes, pero su discurso se ve interrumpido (o redirigido o amplificado, según se mire) intervención adicional que han introducido los propios artistas: se trata de una serie de composiciones geométricas, formadas por líneas blancas en disposiciones marcadamente simétricas, que se sitúan en el centro de la imagen y anulan la profundidad del espacio que representan. La superposición, es necesario indicarlo, no se produce al nivel de la propia fotografía impresa sobre papel, sino que es el resultado de la aplicación manual de las formes recortadas en vinilo y adheridas al vidrio del marco. De esta manera, todos dos elementos mantienen una separación que permite al espectador constatar el artifício de la imagen y hasta cierto punto jugar con el posicionamiento de la figura geométrica, cercando correspondencias con los elementos de la fotografía.La inclusión de las figuras geométricas aleja claramente el trabajo de Tactelgraphics de lo que podría haber sido una fotografía más o menos documental. La fuerza con la que se impone el elemento gráfico evoca más bien el mundo del diseño, en el que los artistas desarrollan de hecho su carrera profesional, y lleva a destacar su habilidad para resolver las piezas a nivel formal. Pero este también puede ser el punto débil de la propuesta: la serie podría continuar eternamente con la superposición de formas geométricas sobre otras imágenes (como, per ejemple, las de la serie La poursuite, en la qual nos encontramos con otros espacios de tránsito y también imágenes de muerte y abandono), pero esto sólo sería la explotación de un modelo efectivo. El éxito de una solución gráfica es amplio pero al mismo tiempo efímero, especialmente en nuestra sociedad, acostumbrada a consumir de forma continuada nuevas formas de presentar las imágenes, que en definitiva suponen combinaciones de recursos anteriores. Ante el vacío conceptual de una buena parte del sector de la publicidad y el diseño gráfico, el arte se presenta como un ámbito de refugio en el que se puede dar una mayor solidez a las ideas y las experimentaciones formales, pero aquí hay que prestar atención a que los recursos empleados en los sectores más comerciales (entendiendo que también el arte tiene una marcada vertiente comercial) sirvan para enriquecer el discurso de la obra y no para convertirlo en un producto de tendencia, cuyo interés se puede apagar muy rápidamente.Según indica Victoria Aguiló, propietaria y directora de La Real, esta obra debe verse como un trabajo en proceso, una exploración sobre los espacios que habitamos en la que cada elemento supone una etapa de un camino que se está transitando. En este sentido, la obra de Tactelgraphics parte con una base suficientemente sólida para resultar interesante y un innegable instinto para la composición visual que ha generado una considerable atención por el trabajo de los dos jóvenes artistas. La construcción impecable de una imagen que resulta atractiva en sus contradicciones, elegante y limpia pero també dotada de cierta ambigüedad que incita a la duda que se encuentra en tota obra de arte que vale la pena observar, hacen de este un trabajo interesante, del cual puede derivar una evolución mas compleja.
Publicado en el Diari de Balears el 16/12/2012
Por Pau Waelder (Traducción de Tactelgraphics al Castellano)